Carla Pacheco Silva 

Escribo con el corazón en la mano, con la esperanza de que mis palabras puedan ser abrazo, refugio, luz para quien lo necesite. 

Mi nombre es Carla, y para rendir homenaje a mis abuelas maternas, he decidido tomar sus apellidos como parte de mi nombre como autora.

Soy una madre joven, y siempre llevo conmigo el deseo de que mi hijo, cuando crezca, se sienta orgulloso de mí. En cada paso que doy, pienso también en mi abuela, a quien me imagino en algún lugar, guiándome con su energía. Ojalá algún día pueda encontrarme con ella y decirle: “Lo hemos logrado.” He cumplido cada sueño, sin dejar de quemar cada vela en el camino.

Hace algún tiempo, pasé por un periodo de oscuridad, pero fue el autoconocimiento, el apoyo incondicional de mis seres queridos y los paseos por las costas gallegas lo que me ayudó a sanar. Lo hice por mí, pero también por mi hijo. Quiero ser la muestra de que, incluso cuando todo parece estar perdido, siempre hay una manera de seguir adelante.

 

 

 

 

 

Esta es mi primera obra publicada, y espero que sea un refugio para quienes atraviesan momentos oscuros.

He vivido mis propios desafíos y, aunque en el camino encontré muchas piedras, me levanté siempre con la esperanza de que, tras la tormenta, siempre llega la calma. Mi deseo es que mis palabras sirvan de consuelo y fuerza para quienes lo necesiten, como un recordatorio de que, aunque parezca difícil, siempre se puede volver a caminar.

 

 

 

 

 

 

 

Tal y como os prometí hace unos meses… esto solo era el comienzo.
Y sí… he vuelto.
Volví siendo otra.

No puedo —ni quiero— contar mucho todavía, pero estoy escribiendo desde el mismo lugar de siempre: el que duele, el que sana, el que no es perfecto pero es real.
Si todo va bien, nos volveremos a leer pronto.

Gracias por estar ahí, por sostener, por esperar.
Todo lo que venga… vendrá desde el amor.
Y a ti, que estás ahí, no lo olvides: no estás solo.
Volverás… aunque quizá también vuelvas siendo otro.